Serie de los personajes y cuaderno negro

Desde que recuerdo, en mis principios con bocetos, esquicios, apuntes sin llegar al dibujo en sí, mi principal interés era la figura humana. Al principio solo la inmediatez de lo gráfico, de lo efímero, un placer momentáneo. Esos apuntes no constituían de por sí el futuro cuerpo de una obra más coherente. Solo pretensiones estéticas y una multitud de relaciones con distintas artes, literatura y representaciones a descifrar.

Son esas relaciones, con la literatura principalmente y con una torpe representación, la chispa que encendió, al principio, en el campo del dibujo. Hasta que se comienzan a unir en un proceso el universo de la gráfica (la escritura y la letra), como parte de los medios disponibles en esos orígenes de las operaciones estéticos simbólicas.

Distintos planos de contención de estos procesos: telas, papeles de distintas texturas (que modifican la idea primera), el aporte del color, el traspaso de la línea pura al dibujo tonal y la mezcla de elementos son los que aceleran los cambios. Pero el cansancio de la imagen en distintos espacios a principio de los años 90 y la evolución que voy sintiendo gracias a series como la serie del tango, los narigones, el santito puto, entre otras, produce una vuelta al estímulo literario y comienzo con series como el circo o el bosque.

Pero es sólo hace dos años, con los trabajos del cuaderno negro que puedo comenzar a unir todas esas experiencias. El texto como imagen, la inmediatez del dibujo puro, la intromisión de la pintura (expresionista) modificando ese armado y la medida justa (30 x 30), operan para constituirse a veces en obra, a veces en boceto de una serie a investigar. Sé que en el tiempo algunas imágenes de estas series pasaran a tela, pero entiendo también que esa nueva pantalla (tela o madera) pedirán nuevas soluciones. Pero como se sabe, eso será otra historia…

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