¿Museos?

Escribía hoy en un comentario sobre la presentación del MoMA renovado. Presentación que sirve para poner en caja todo nuestro sentir «emocional» sobre cómo vemos la experiencia museística y en él incluía una frase de un crítico nuestro, Alberto Tabbia, que dice: «Para hablar con los vivos necesito palabras que los muertos me enseñaron». Yo agregaba reforzando mi idea, no se si el pensador lo aprobaría: «-y no al revés-«. La cita está tomada de un libro de Edgardo Cozarinsky, «El rufián Moldavo». Yo leí poco de Tabbia pero creo que don Cozarinsky también piensa así aunque adhiera a veces al tango queer y no al gotan tradicional. Bueno, la idea es que creo que las grandes obras deben verse en solitario. Nuestros mayores se paraban aún en los museos y se ponían las manos al costado de la frente para que la imagen a ver no se contaminara con el resto. Creo que mezcladas con obras modernas o contemporáneas se altera su cronicidad y se «desastabiliza» al lego. A Picasso no le aporta nada y al ignoto, le dan un lustre y una intencionalidad que no sabemos si buscó, o solo es un guiño del curador y una forma de solucionar la obra que duerme en los depósitos. O para mostrar lo que se compró apresuradamente en estos últimos meses para llenar los agujeros «históricos» con obra femenina, con negritud o con obras de la diversidad. Son tiempos raros (para mi generación), en los 80 solíamos aprender con trabajos como «Museos fríos y calientes» de Jorge Glusberg. Ahora sabemos que hace un mes fracasó en Japón el intento de revisar y cambiar el nombre «Museo» que ya se ha convertido de casa de las «musas» en una gran sala para glorificar a los principales artistas de las supergalerías camino a los records de subasta…

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