El paisito 2

Volver a la ciudad era difícil tras cuatro años de vagabundear por galerías y boliches de día y de noche. Además, dibujar durante el día entre mis viejos que no entendían que hacía. Me veían más serio y peor vestido pero creían que mis viajes a Buenos Aires mensuales para entregar mis dibujos, cobrarlos y comprar materiales era un trabajo más, similar a los que había tenido hasta antes de irme. En las dos o tres galerías de la ciudad no encontraba artistas como los que había tratado e intentaba al volver a la Capital. La mayoría (acá) eran profesionales, médicos, abogados, arquitectos o comerciantes exitosos en lo suyo o gente de edad, similar a la mía, que había conocido en otras épocas en mi trabajo y con los que había comercializado sus artesanías en cerámica, maderas talladas o herrería. A ese grupo me acerqué. Solamente las mujeres de ese grupo tenían talleres de enseñanza como otra forma de vida.y una común relación con la Galería Del Mar, por afinidades estéticas y políticas. En Mardel solo había exposiciones en verano -era un verano de tres meses-, con los grandes artistas establecidos, pero con una temporada que se abría y se cerraba con muestras de los nativos. Aparecía alguna galería de verano con muestras colectivas, o una gran colectiva en el Hotel Provincial, pero de ahí no pasaba la cosa. Creo que fue a fines del año 1981 ó 1982 que comenzamos ha conformar un grupo mas orgánico de artistas. Fue en paralelo a la asunción de Nicolás Jiménez en el Museo que se llamó Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata. Terminaba el largo período de un museo atestado de cuadros contra la pared en un séptimo piso del correo y ciertos problemas de legitimidad de las obras. Nicolás, un gran artista y un gran diseñador, trató de ponernos al día en ese mundo raro de la contemporaneidad. Los resultados fueron buenos, pero la posibilidad que impulsó de profesionalizar nuestras creaciones se derrumbó contra la burocracia. En algún momento el mismo Jorge Glusberg que nos visitó, ayudó y fantaseó con la idea de crear una villa para su grupo de los 13 y para otros artistas. Decía que la ciudad tenía una energía especial (nosotros no la encontrábamos). Ese plan de casi cuatro años, se fue agotando mientras cada uno seguía sus rumbos personales, ahí fue cuando intente radicarme en Brasil. Fracasé, pero comenzó mi período Praxis.

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