Desnudos

La indeterminación y lo provisorio marcan la producción del arte contemporáneo, manifestación de una sociedad donde los cambios se suceden vertiginosamente, donde el tiempo y el espacio tienen una manera de vivenciarse diferente a la que tuvieron en otros momentos de la humanidad. Lejos queda una inmutabilidad de la que ya no participamos.

Comencé con la serie de los desnudos en los años ochenta, un poco como mis otras dos series mas antiguas, las naturalezas muertas y los paisajes. Como en un juego, temas archi-remanidos no parecían dar muchas posibilidades para la innovación, pero traté de motivarme por la representación del cuerpo en el espacio más contemporáneo, buscando asimilarlo a obras como las de Bacon, Giacometti o Hockney, más algunos aportes de tendencias cercanas al cubismo, una escuela a la que yo avisoré de entrada como única. Entendí que solo contaría con las posibilidades que me ofrecía en su obra David Hockney si estaba abierto a cambios, juegos y una figuración más atractiva. Por supuesto, los primeros años con mi obra en Praxis Internacional también acoplé desnudos de una figuración dura a mis naturalezas muertas (pero a estos últimos los eliminé en una muestra en el espacio Harrods en 1991).

Durante algunos años solo realicé personajes femeninos desnudos integrando las obra de tangos pero insistentemente esas figuras remitían como homenaje a los pintores cubistas, a la vez que aparecían aportes del comic y un color que venía de eso que yo llamó el modernismo tardío. Me aparecía como anacrónica y ridícula la nostalgia de cualquier signo, sobre todo si ese signo se evidenciaba en mi pintura

Si bien fue mucha la posibilidad que me dio ver insistentemente la obra de Hockney, hubo un replanteo en lo gráfico y ahí se sumó la escritura. La letra tuvo también un gran aporte de artistas de nuestro medio: Seguí, Benedit o el mismo Molina Campos, y la adopción de soluciones del espacio, color y síntesis del comic. Por eso, en la actualidad, lo retomó desde una visión en la que estos aportes se mezclan con un espacio cezanniano, haciendo hincapié en lo gráfico, y confluyendo en un conglomerado de medios disponibles en operaciones estéticos-simbólicas que producen un cambio de orientación y acercamiento a la pura visualización.

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